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El espectáculo de la música, simulacro de adoración comunitaria

Canto congregacional: una actividad solitaria entre la multitud

Para nosotros en particular, que vivimos en tiempos despiadados, en tiempos de rivalidad y de competencia sin tregua, cuando la gente que nos rodea parece ocultarnos todas sus cartas y pocas personas parecen tener prisa alguna por ayudarnos, cuando en contestación a nuestros gritos de auxilio escuchamos exhortaciones a ayudarnos a nosotros mismos, cuando sólo los bancos que codician hipotecar nuestras posesiones nos sonríen y están dispuestos a decirnos ‘sí’, la palabra ‘comunidad’ tiene un dulce sonido[1].

Frente a semejante diagnóstico del sistema en el que nos toca vivir, deberíamos dar las gracias de poder pertenecer a una iglesia, dado que etimológicamente ésta significa específicamente eso: asamblea, comunidad. Ella se fundamentaría en el compartir y el cuidado mutuo[2]. Sin embargo, al analizar más profundamente las diversas prácticas eclesiales de algunas iglesias, nos daríamos cuenta de que muchas de esas actividades las hacemos simultáneamente y en el mismo lugar, pero no conjuntamente.

  • Cada uno experimenta su fe por su cuenta, junto a quien tiene al lado, pero sin involucrarse activamente con él.
  • La relación con Dios se hace vertical (yo-Dios), perdiendo su carácter horizontal (yo-prójimo-Dios, o mejor, nosotros-Dios).
  • El cantar solo, el orar solo, el participar de la “Santa Cena” solo, el escuchar la predicación solo, el irse solo a casa, ¡y nos estamos limitando exclusivamente al ámbito cultual!

Ahora bien, analicemos una sola actividad de las arriba mencionadas para demostrar a qué nos referimos cuando decimos que son acciones individuales en medio de una multitud: el canto congregacional (a veces mal llamado genéricamente “alabanza y adoración”, como si éstas sólo se pudieran experimentar mediante la música).

En primer lugar, apenas un análisis superficial de las letras de las canciones que se cantan durante los cultos de muchas iglesias cristianas, evidencia que la gran mayoría de ellas se encuentra escrita en primera persona del singular. Es “yo” el que busca a Dios, el que lo alaba por sus maravillas y agradece su favor, el que se arrepiente de su maldad y le pide perdón. Nunca, o casi nunca, se trata de “nosotros”. La perspectiva comunitaria en la teología de estas canciones prácticamente ha desaparecido.

En segundo lugar, se parte de la concepción -muchas veces explícita- de que el grupo encargado de la música se encarga de “guiar” al resto de la gente (en vez de acompañar), lo que implica una asimetría en donde unos conocen el camino mientras los otros indefectiblemente no lo hacen. Esta diferencia cualitativa entre unos y otros va directamente en contra de una actividad comunitaria donde el conjunto de los integrantes, de diversas maneras y estilos busca acercarse a Dios.

Esta diferenciación entre los músicos y el resto de la gente se ve exponenciada desde la organización espacial del culto (realizaremos este análisis a partir del aporte de las leyes de la Gestalt):

Separación de altura, orientación y alcance (“ley general de la figura y fondo”[3], “ley del contraste”[4], “ley de la proximidad”[5].

Los músicos se ubican sobre un escenario elevado, enfrentando al resto de la gente y separados de ellos por varios metros, mientras que el resto de la gente está parada al nivel de suelo, mirando a los músicos y bien próximos entre sí: esta distancia que separa a ambos grupos implica remarcar una diferencia simbólica entre la banda y resto de la gente, en vez de buscar que la disposición de elementos, movimiento, colores y demás, dé la idea de un conjunto de iguales.

Diferencia de iluminación (“ley de igualdad o equivalencia”[6]).

Los músicos son iluminados por reflectores, mientras que el resto de la gente está a oscuras: aparentemente, lo que pasa arriba del escenario es más importante que lo que pasa abajo, dado que uno debe estar en la luz y ser visto por todos, mientras que el resto se ve obligado a sumirse en la oscuridad. Esto provoca por un lado la des-diferenciación de la gente que está a oscuras (para quienes están arriba, los “de abajo” son percibidos como una masa amorfa), y por el otro su individualización (para cada uno de ellos en relación a los demás): no se canta en comunidad, sino de manera individual, porque al no tomar conciencia de que hay alguien al lado (no se lo ve, sólo se ve hacia delante), la acción es puramente individual, y no comunitaria.

Diferencia sonora. La amplificación excesiva del volumen de los instrumentos y las voces hace que no se escuche otra cosa que a los músicos: el/la que está “abajo” no se escucha a sí mismo/a, mucho menos a los que tiene alrededor. Si a esto se le suma que desde el escenario se insta (cuando no manipula) a una emotividad “de ojos cerrados”, entonces los que se encuentran próximos a cada uno directamente desaparecen y uno se halla -rodeado de gente, pero- cantando solo.

Ahora bien, cabe preguntarse por qué es que muchas de nuestras iglesias celebran el tiempo de canto congregacional de esta manera. ¿Qué es lo que lleva a estas iglesias a desarrollar una práctica que atenta contra su misma naturaleza comunitaria? Dice Luiz Carlos Ramos respecto a la predicación (pero bien puede aplicarse al canto congregacional):

La práctica homilética contemporánea es moldeada por la sociedad del espectáculo. La base principal de esa sociedad espectacular es la economía de mercado globalizada, aliada a los medios electrónicos de comunicación de masas y a la tecnología de la información, de donde surge su principal producto: la industria del entretenimiento. En esta sociedad, se da sistemáticamente el proceso de degradación del ser para el tener y del tener para el parecer (por ejemplo: ya no basta con ser rico y tener dinero, es preciso parecer rico y parecer tener mucho dinero)[7].

Precisamente eso es lo que ocurre: las iglesias toman el modelo de entretenimiento propuesto por esta sociedad capitalista y lo aplican a su vida cotidiana. Así, el canto congregacional deja de ser una actividad comunitaria para convertirse en un espectáculo: se utilizan reflectores, juegos de luces de colores, máquinas de humo, escenografías atrayentes, mucho despliegue de los músicos en el escenario… en fin, se hace de la música un show para entretener, en vez de un acompañamiento para un quehacer comunitario.

El problema con los espectáculos es que buscan representar (poner en escena) la realidad. No son la realidad, sino que reflejan imágenes de lo real, como espejos (specculum). La fruición de esa no-realidad conlleva a la alienación de la vida (…) Esa suspensión de la existencia es precisamente el sentido de la palabra entretenimiento: tener-entre. Se abre un paréntesis en la vida real, para que se pueda asistir a la vida representada[8].

Así, en esas iglesias participamos de un simulacro de canto congregacional. Jean Baudrillard desarrolla su concepto de simulacro a partir de una fábula de Borges, en la que los cartógrafos de un imperio trazan un mapa tan detallado que logra cubrir con tal exactitud el territorio, que se llega a hacer imposible poder distinguir entre uno y otro. Hoy en día, la abstracción ya no es la del mapa (…) La simulación no corresponde a un territorio (…) sino que es la generación por los modelos de algo real sin origen ni realidad: lo hiperreal. El territorio ya no precede al mapa ni le sobrevive. En adelante será el mapa el que preceda al territorio y el que lo engendre[9]. Así, el simulacro de la práctica en torno a la música en las iglesias es lo único que existe: mientras que “disimular” es fingir no tener lo que se tiene, “simular” es fingir tener lo que no se tiene. No hay canto congregacional, no hay práctica comunitaria, no hay dinámica grupal. Sólo hay un simulacro de ellas.

Además, como afirma Ramos, el fin del espectáculo es el propio espectáculo. Se debe retro-alimentar constantemente por que en realidad se consume a sí mismo. El espectáculo vive de sí mismo[10]. El propósito del canto congregacional, en cambio, debiera ser unirnos a los hermanos y hermanas para, sólo entonces, poder decirle a Dios Padre nuestro.

Ahora bien, a fin de recuperar el canto congregacional como una práctica comunitaria, el simulacro debe ser destruido. No pueden hacerse cambios superficiales. Se trata de cuestiones de fondo. Como ya dijimos, la iglesia es fundamentalmente comunidad, y como tal, debe velar porque su vida diaria refleje fielmente esa esencia.

Primeramente, debemos desterrar o al menos minimizar las canciones en las que la relación con Dios se limite a la dimensión vertical, ignorando la horizontal que nos vincula con el prójimo. Un claro ejemplo de estas canciones reza: “[Dios] llévame a ese lugar donde lo de alrededor no importa, es donde necesito estar. Llévame”[11]. La letra de las canciones es lo que se memoriza más fácilmente: nadie recuerda siquiera el tema de la reflexión bíblica luego de un mes; sin embargo, casi todos se aprenden las canciones. Por tanto, es imprescindible revisar la teología de lo que cantamos y, consecuentemente, dejar de cantar aquellas canciones que bien desdibujan la imagen de Dios, o atentan contra el espíritu comunitario. Otra característica a eliminar es la emotividad “de ojos cerrados”. Debemos abogar por una espiritualidad “de ojos abiertos” a la comunidad y el mundo.

En segundo lugar, es imprescindible igualar el nivel de todos los creyentes a la hora de cantar (así como de cualquier otra actividad cultual). No puede haber una distinción de importancia, exacerbada desde lo simbólico mediante la disposición espacial, entre los músicos y el resto de la gente. Debemos terminar con la centralidad que supone un escenario e implementar modelos circulares en donde los músicos son parte de la ronda (y por ende no se ubican nunca en medio). De esa manera, no sólo se acaba con la diferenciación de unos y otros, sino que además se logra que todos se miren a la cara, en vez de ver sólo la nuca de quien está adelante. Esta simetría espacial hablará por sí misma acerca de la importancia de lo comunitario. Ya no se tratará de un grupo que busca entretener al resto (espectáculo), sino de un producto de todos y todas.

En tercer lugar, debemos buscar una participación activa de y entre todos los presentes al momento de cantar. Esto no tiene que ver con obligar a nadie a aplaudir, saltar, arrodillarse o realizar una acción particular, sino con tener presente que es en la actividad comunitaria en la que nos reconocemos hermanos y hermanas y nos dirigimos a Dios. El canto congregacional así debe ser entendido: con la libertad para que cada uno lo celebre como quiera, pero con la responsabilidad de hacerlo siempre entre todos y todas.


NOTAS:
[1] BAUMAN, Zygmunt. Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil. Siglo XXI. Argentina, 2003. Pág. 9.
[2] BAUMAN, Zygmunt. Op. Cit. Pág. 175.
[3] La figura es un elemento que existe en un espacio o “campo”, destacándose en su interrelación con otros elementos; mientras que el fondo es todo aquello que no es figura: es la parte del campo que contiene elementos interrelacionados que sostienen a la figura y que por su contraste tienden a desaparecer.
[4] La posición relativa de los diferentes elementos incide sobre la atribución de cualidades de los mismos.
[5] Los elementos tienen a agruparse con los que se encuentran a menor distancia.
[6] Cuando concurren varios elementos de diferentes clases, hay una tendencia a constituir grupos con los que son iguales. Si las desigualdades están basadas en el color, el efecto es más sorprendente que en la forma. Abundando en las desigualdades, si se potencian las formas iguales, con un color común, se establecen condicionantes potenciadores, para el fenómeno agrupador de la percepción.
[7] RAMOS, Luiz Carlos. ¡Luces, cámara, predicación! Principios, medios y fines de la homilética espectacular. Apunte.
[8] RAMOS, Luiz Carlos. Op. Cit.
[9] BAUDRILLARD, Jean. Cultura y simulacro (La precession des simulacres). Kairos, Barcelona, 1993. Pág. 5-6.
[10] RAMOS, Luiz Carlos. Op. Cit.
[11] DEL BOSQUE, Alejandro y otros. “Llévame”, en Es hora de adorarle. 2000.

Escrito por JONATHAN A. ALY
Domingo, 21 de Agosto de 2011 06:52

Ser iglesias en tiempos posmodernos

Entre la fosilización institucional y el futuro de una espiritualidad cristiana
Edgardo A. Montecinos Mundaca

En primer lugar, la religión cristiana de los tiempos postmodernos es una religión emancipada de su dimensión institucional. La institución se muestra cada vez más incapaz de regular la vida religiosa de los individuos y darle sentido, por cuanto la conciencia de autonomía en el individuo está cada más vigente. Son cada vez más las personas, especialmente jóvenes, que han renunciado a todas las certezas del pasado: certezas religiosas, políticas, científicas, históricas y culturales. El sentir es de ya no creer nada de lo que las autoridades del tipo que sea están diciendo y han venido diciendo durante siglos.

Muchas personas piensan hoy que todas las autoridades religiosas son excluyentes, creadoras de división y opresoras. Podríamos agregar a esto, los incontables escándalos morales de líderes religiosos que van minado cada vez más la confianza en las instituciones religiosas.

En segundo lugar, y como consecuencia del resquebrajamiento institucional y su incapacidad para normar, el individuo religioso es un ser emancipado respecto de la ortodoxia. Las personas están experimentando la creencia religiosa, ya no desde la objetividad impuesta por las iglesias sino desde la subjetividad del individuo. Lo mismo ocurre en el ámbito de la moral.

En este contexto las personas están encontrando nuevas formas de espiritualidad capaces de satisfacer sus necesidades. Como lo expresa Albert Nolan6, nuestros tiempos se caracterizan por un «hambre generalizada de espiritualidad», es decir, sentimientos de necesidad de una espiritualidad. Anhelamos contacto y armonía con el misterio que está más allá de lo que podemos ver, oler, oír, gustar, tocar o pensar, pero que experimentamos en todas estas dimensiones sin dar preeminencia a ninguna de ellas.

La posmodernidad y su efecto en las iglesias evangélicas latinoamericanas - José Pacheco

Desde el génesis de la iglesia cristiana en el siglo I, de Constantino, gestor de una religión de estado e institucional, del sistema económico feudal de la Edad Media, de la edad de las luces del Renacimiento y la Ilustración, hasta lo que hoy se vislumbra como la modernidad tardía o posmodernidad, la iglesia ha sido desafiada a dar respuesta de su fe.

En todo tiempo y circunstancia, la zozobra e incertidumbre han confrontado a la iglesia de Jesucristo. Las persecuciones sean físicas o intelectuales, los embates militares y políticos, la exclusión y hasta la condena de las sociedades, la han hecho reflexionar, reevaluar y reorientar su existencia. Ha sido enemiga de muchos, socia de una cuantos, pero siempre protagonista desde el centro del poder político, económico y social, o bien, desde la periferia, como una voz de protesta profética a un mundo siempre en tensión y crisis. Cumpliéndose así cabalmente las palabras del Señor Jesucristo: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros (Jn. 15:18). Y también cuando dijo: “vosotros sois la luz del mundo…la sal de la tierra” (Mt. 6:13-14).

Esta relación dual de la iglesia, inserta en el mundo, es el resultado y la expresión de su doble naturaleza, la cual es humana-divina, lo que le produce algunos problemas para la misma. Porque a medida que la iglesia permite que su naturaleza divina se exprese como luz y sal, irá descubriendo que ella misma está en conflicto con el mundo. Un mundo sumido en crisis tan severas, que en palabras de Maston: “la sucesión de crisis ha llegado a ser constante y perpetua, tanto que, los hombres están llegando a aceptar como normal”. 1

Desafíos para la primera década del siglo XXI - C. René Padilla

¡Parecería que a América Latina le ha llegado la hora de volverse a Dios! Un análisis más detenido de la situación, sin embargo, pone en relieve varios motivos de preocupación respecto a la causa del Evangelio en América Latina en la primera década del siglo XXI. El autor nos plantea tres desafíos que la iglesia tiene para esta década.

Desafíos para la primera década del siglo XXI

En América Latina, el crecimiento numérico de las iglesias evangélicas, especialmente de las carismáticas o neopentecostales, ha sido tan espectacular en las dos últimas décadas que se ha constituido en motivo de estudio por parte de sociólogos especializados en la investigación de los fenómenos religiosos en nuestro continente. En varios países el porcentaje de evangélicos en relación con la población ha llegado a niveles jamás imaginados anteriormente. Tal crecimiento ha dado pie a cambios radicales en el escenario político, con el surgimiento de nuevos partidos confesionales y la elección de evangélicos a altos cargos públicos que antes les estaban vedados debido a la discriminación religiosa.

El nombre del juego es... Éxito - 4 - Dave Hunt

Contendiendo por la fe

Judas escribió que tenemos que "contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos" (Judas 3). Es imposible ser siempre "positivos" cuando se está contendiendo por la verdad. H.A. Ironside, durante mucho tiempo pastor de la Iglesia Memorial Moody en Chicago, dijo:

La fe significa todo el conjunto de verdad revelada, y contender por toda la verdad de Dios involucra alguna enseñanza negativa… Cualquier error, o cualquier mezcla de verdad con error, exigen una denuncia y repudio decididos. La tolerancia de todo esto es ser infieles a Dios y Su Palabra, y traidores a almas en peligro por las que Cristo murió.29

Dave Wilkerson, pastor y autor de libros de gran venta, y fundador de Reto Adolescente, ha dicho: Hay un viento de maldad... soplando en la casa de Dios, engañando a multitudes del pueblo escogido de Dios... Es una imitación escritural del libro de Napoleón Hill, Think and Grow Rich (Piense y enriquézcase). Este pervertido evangelio intenta hacer dioses de la gente. Se les dice: "Tu destino está en el poder de tu mente. Todo lo que puedas concebir es tuyo. Pronúncialo para darle el ser. Créalo mediante una actitud mental positiva. El éxito, la felicidad, la perfecta salud son totalmente tuyos, si tan sólo empleas tu mente creativamente. Transforma tus sueños en realidad empleando el poder de tu mente". Sea sabido de una vez por todas: Dios no abdicará Su soberanía al poder de nuestras mentes, negativo o positivo. Debemos buscar sólo la mente de Cristo, y Su mente no es materialista; no está centrada en el triunfo o en la riqueza. La mente de Cristo está centrada sólo en la gloria de Dios y en la obediencia a Su Palabra. Ninguna otra enseñanza ignora tanto la Cruz y la corrupción de la mente humana. Deja a un lado la maldad de nuestra arruinada naturaleza adámica, y aparta la mirada del cristiano del evangelio de Cristo de redención eterna, y la centra en riquezas terrenas. Santos de Dios, ¡huid de esto…! 30

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Hunt, Dave y McMahon, La seducción de la cristiandad. Discenirmiento espiritual para los últimos días. Portavoz : Grand Rapids, 1988. pp.14-26

Los “Cristianos” y la Política: De la apatía a la vergüenza - Milton Acosta

Uno de los peores desaciertos que han cometido los cristianos evangélicos en América Latina recientemente ha sido la incursión en la política con los mal llamados “partidos políticos cristianos”. Es un error gravísimo con múltiples aristas, tanto teológicas como sociológicas. Veamos algunas.

Primero vamos con lo teológico. Esa idea de que “Colombia será para Cristo” ni es bíblica ni va a ocurrir. No olvidemos que hasta hace muy poco Europa era un continente “cristiano.” La Biblia dice que el evangelio será proclamado en todas partes, pero en ninguna parte afirma que todo el mundo se va a convertir en cristiano; todo lo contrario. El evangelio en general es y será rechazado porque el ser humano prefiere vivir a sus anchas sin pasar por las angostas de la ética cristiana, la de Jesús.

El nombre del juego es... Éxito - 3 - Dave Hunt

El sutil engaño

El gran número de seguidores que tiene Napoleón Hill, tanto entre los hombres de negocio de éxito como entre líderes cristianos, es difícil de conciliar con su abierta defensa de la hechicería. El libro de Hill contiene consecuentemente en sus páginas algunas de las más claras enseñanzas ocultistas que se pueden hallar en ninguna parte. Sin embargo, los cristianos que recomiendan sus escritos, si dan alguna clase de advertencia, lo hacen sólo con referencia al énfasis de Hill en las riquezas. Después de citar extensa y repetidamente de tres de los libros de Hill de una manera muy favorable, Douglass y Roddy advierten acerca de que han citado de Think and Grow Rich (Piense y enriquézcase) "debido al enfoque en las actividades y actitudes de la mente, no por su tratamiento de la acumulación de la riqueza". 17

Sin embargo, son mucho más peligrosas las enseñanzas de Hill acerca de la mente que su énfasis en la riqueza. Toda la razón para citar a Douglass y Roddy es que se trata de excelentes y sinceros siervos del Señor, que no aprobarían ni un momento el ocultismo de Hill. Sin embargo, recomiendan encarecidamente sus libros, que contienen un ocultismo que evidentemente han pasado por alto, y que podría seducir a aquellos que, por esta recomendación, lean por sí mismos los libros de Hill. Napoleón Hill explica con cierto detalle que aprendió las técnicas de poder mental contenidas en sus libros de parte de entidades espirituales no corpóreas. Demonios presentándose como Maestros Ascendidos emplearon a Hill para engañar a los millones que han adoptado las técnicas del "éxito" que le dieron. Hill afirma:

El nombre del juego es... Éxito - 2 - Dave Hunt

Piensa y enriquécete

La mayor parte de los instructores de motivación para el éxito en negocios y de técnicas de AMP se han visto atraídos por la hechicería, y están seduciendo asimismo a millones de otras personas. La mayor parte de las ideas y técnicas básicas que se encuentran detrás de los cursos de auto-mejora que literalmente impregnan la sociedad pueden seguirse hasta un sólo hombre, Napoleón Hill. Algo del campo de influencia de Hill queda indicado en las siguientes observaciones de Earl Nightingale, que es uno de los más populares e influyentes líderes del movimiento de motivación para el éxito de la actualidad, en una cinta del Instituto de Motivación para el Exito (Success Motivation Institute, sus siglas en inglés: SMI). Está tratando allí de uno solo de los libros de Hill, Think and Grow Rich (Piense y enriquézcase), que Nightingale considera como "uno de los más asombrosos libros jamás escritos":

Que prediques la Palabra - Emilio Antonio Núnez

Algunos observadores han afirmado que distinguen señales alarmantes de «analfabetismo bíblico» en la comunidad evangélica latinoamericana. Por otro lado, otros siervos líderes, que son bastantes realistas en su evaluación de la iglesia evangélica latinoamericana, se regocijan en el crecimiento numérico de esta iglesia ...

Hace veintidós años, en una reunión internacional de líderes evangélicos sin énfasis en alguna denominación, leímos una ponencia en la que hablamos brevemente de la actitud de los evangélicos latinoamericanos hacia las Sagradas Escrituras judeocristianas. Pudimos haber mencionado solamente aspectos positivos al respecto, pero también admitimos que la Biblia todavía permanecía cerrada en las manos de muchos que profesaban conocerla y creerla.

En nuestras grandes ciudades, especialmente los domingos por la mañana, millares de evangélicos presentan un cuadro maravilloso yendo a sus respectivas iglesias con una Biblia bajo el brazo. Sin embargo nos preguntamos cuántos de ellos la estudian concienzudamente en la congregación, y qué estímulo reciben allí para leerla y estudiarla a solas —y en comunión con los suyos— en la intimidad del hogar.
¿Analfabetismo bíblico?

¿Qué cosas debo buscar al elegir una nueva iglesia? – John MacArthur

¿Cuál es el criterio bíblico que necesita para estar consciente de cuando considerar una nueva iglesia? Comparemos la búsqueda de una iglesia con la búsqueda de una casa nueva. Cuando buscamos una casa, las personas típicamente preguntan: ¿Cuánto cuesta? ¿Cumple las necesidades de la familia? ¿Qué tan bien está construida? ¿Qué clase de vecinos hay? ¿Tiene una atmósfera cálida y hogareña? ¿Es propicia para la hospitalidad? Similarmente, antes de elegir una nueva iglesia usted necesita considerara su fundamento, estructura, función y entorno.

Antes de que consideremos estos componentes importantes, por favor dese cuenta que ninguna iglesia ha de ser perfecta. Algunas iglesias locales pueden parecer estar en excelentes condiciones, ¡mientras que otras pueden estar en obvio declive! Muchas caen entre los extremos. Usted debe buscar la voluntad de Dios y ser guiado por el Espíritu Santo en seleccionar una iglesia. También usted necesita evaluar que tanto usted y su familia puedan contribuir para ese ministerio, para que no sea solamente otra iglesia, sino una verdadera iglesia.

El nombre del juego es... Éxito - 1 - Dave Hunt

El nombre del juego, actualmente, es éxito, no sólo fuera en el mundo, sino también en la iglesia. La humildad ha sido echada fuera, y la autoestima está dentro, aunque en la Escritura se nos apremie, "estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo" (Fil. 2:3 RVR). Solía ser conocimiento común que el pecado que acosaba constantemente a la raza humana era la soberbia. Ahora, sin embargo, se nos dice que nuestro problema no es que nos creamos demasiado, sino demasiado poco, que todos tenemos una mala imagen propia, y que nuestra mayor necesidad es edificar nuestra autoestima. Aunque Pedro escribió, "humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte a su debido tiempo" (1P. 5:6), se nos apremia a que nos "visualicemos" al éxito. La declaración inspirada de Pablo de que Cristo "se despojó a sí mismo tomando forma de siervo… y se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta…muerte de cruz" (Fil. 2:7, 8) es ahora explicada por Robert Schuller, en el contexto del actual mundo orientado al éxito, como significando:

Jesús conocía su valía, su éxito alimentó su autoestima.... Sufrió en la cruz para santificar su autoestima. Y llevó la cruz para santificar su autoestima. ¡Y la cruz santificará el viaje del yo [énfasis en el original]!6

Pragmatismo: ¿Tendencia o Trampa? - John MacArthur

Por la gracia de Dios, he sido el pastor de la misma iglesia por casi cuarenta años. De esa posición ventajosa, he presenciado el nacimiento y el crecimiento de tendencias amenazadoras dentro de la iglesia, algunas de las cuales han convergido bajo lo que llamaría el pragmatismo evangélico - un acercamiento hacia el ministerio que es generalizado en la cristiandad contemporánea.

¿Qué es el pragmatismo? Básicamente es una filosofía que dice que los resultados determinan el significado, la verdad, y el valor - lo que funcione se convierte en una pregunta más importante que lo que es verdad. Como cristianos, nos sentimos llamados a confiar en lo que el Señor dice, predicamos ese mensaje a los demás y le dejamos los resultados a El. Pero muchos han hecho a un lado esto. Buscando relevancia y éxito, le han dado la bienvenida a un enfoque pragmático y han recibido el caballo de Troya proverbial.

Déjeme tomar algunos minutos para explicar un poco de la historia guiándolo hasta la trinchera actual del enfoque pragmático en la iglesia evangélica y mostrarle por qué no es tan inocente como aparenta.

¿Nos mandó Jesús a atar demonios? – Chuy Olivares

Ahondemos ahora en la importancia de la tercera regla de interpretación bíblica: Tomar las palabras en su contexto; es decir, los versículos anteriores y posteriores. Para ello me referiré a la famosa doctrina de “atar demonios”. Mateo 18:18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Este versículo ha sido aislado para crear la doctrina de atar demonios.

Pero veamos el contexto inmediato: 18:19, Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 18:20, Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. He escuchado más de una vez a personas que citan erróneamente este versículo con tristeza cuando nadie llegó a una reunión convocada por la iglesia, convencidas de que Jesús no está ahí porque no hay dos o tres reunidos en su nombre.

Mecanismos de manipulación en las iglesias - Juan Stam

Sociedades Bíblicas de Costa Rica patrocinan cada mes un Foro Bíblico para líderes de las iglesias evangélicas de Costa Rica. Estos foros han sido un gran éxito y están haciendo un aporte muy significativo a la vida teológica y espiritual del país. Para el mes de julio (2010) me pidieron, junto con el historiador y teólogo Juan Carlos Sánchez, analizar el tema delicado y controversial de "Mecanismos de manipulación en las iglesias". Es una realidad que muchos hemos observado pero poco se ha analizado. Por eso me permito resumir algunos aspectos del problema, sin pretender agotar el tema.

En sentido literal, según el Diccionario de la Academia Real, "manipular" significa "operar con las manos o con cualquier instrumento" (¿algo así como "manosear"?). En su significado que nos interesa, se define como "acto de intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares". Esencial al concepto es el irrespeto a la persona, al derecho y la autodeterminación de su víctima. Manipular es jugar con el pensamiento, sentimiento y conducta de otras personas.

Un buen punto de partida puede ser un análisis sicológico del fenómeno de la sugestión. Aquí el sentido de "sugestionar" que nos interesa es el proceso sicológico mediante el cual una persona busca dominar la voluntad de alguien, llevándolo a pensar o actuar de determinada manera (Real Academia; Wikipedia). Según La Guía de Psicología, "la sugestión es un estado psíquico provocado en el cual el individuo experimenta las sensaciones e ideas que le son sugeridas y deja de de experimentar las que se le indica que no sienta."