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La coherencia de la Biblia

Hay otra convicción fundamental en la que el lector creyente difiere del lector no-creyente: para el lector no-creyente la Biblia no es más que una colección heterogénea de textos. Ahora, es cierto que los libros bíblicos son de índole variada; pro­vienen de contextos históricos lejanos y a menú do resulta difícil ver qué conexión tienen entre sí. Pero el creyente lee la Biblia con la convicción de que existe una coherencia fundamental entre estos documentos tan variados.
  • En los libros del NT (Nuevo Testamento) es fácil ver que sus autores estaban convencidos de la congruencia y continuidad entre las escrituras del AT (Antiguo Testamento) y la persona de Jesús. 
  • En el AT hay casos en los que un libro cita a otro libro. Éxodo 20:11, por ejemplo, hace referencia explícita a Géne­sis 1:1-2:3;  Daniel consulta las profecías de Jeremías (Daniel 9:2 se refiere a Jeremías 25:11 y 29:10). 
  • A lo largo del AT se hace referencia a los even­tos narrados en otros libros. Cuando Dios saca a Israel de Egipto, lo hace en cumplimiento de las promesas que había hecho a los padres, a Abraham, Isaac y Jacob. El mismo Éxodo y la dádiva de la ley en el Sinaí se vuelven eventos fundaciona­les de la historia e identidad de Israel. Los libros de los profetas provienen de autores que nunca co­nocieron al rey David, pero anuncian un reino futu­ro en que habrá otro rey como David. 

Estos ejem­plos indican que unos textos muy diversos sí están conectados entre sí. Este tipo de conexión se llama "intertextualidad", un término técnico que se utiliza en la literatura cuando un texto se relaciona implícita y/o explícitamente con otro(s) texto(s).

La coherencia como principio metodológico

La intertextualidad es fundamental para la me­todología de este estudio. Se presupone la coheren­cia entre las diferentes partes de la Biblia y se utiliza lo que dice una parte para iluminar y explicar lo que dice otra parte. El objetivo es dejar que la Biblia se interprete a sí misma.

Esta convicción respecto a la coherencia fun­damental de la Biblia significa que se afirma la con­tinuidad entre el AT y el NT. Se puede percibir esta continuidad al leer el NT. Los autores del NT están convencidos de que el mensaje en cuanto a Jesús -su vida, muerte y resurrección- representa el punto culminante de la historia de Israel en el AT. Según estos autores sólo se puede entender a Jesús dentro del marco del AT.

Al estudiar la historia de la iglesia, se nota que la relación entre el AT y el NT ha sido problemáti­ca para muchos lectores de la Biblia. No han fal­tado personas que afirman que el Dios del AT nada tiene que ver con la persona y el mensaje de Jesús. Hasta el día de hoy muchos cristianos prefieren li­mitarse a la lectura del NT, porque el AT les resulta extraño y problemático.

El propósito de este estudio, siguiendo la pau­ta de los autores del NT, es mostrar la coherencia y continuidad entre AT y NT. Esta continuidad se da en un sentido doble:
  • Por una parte se está diciendo que el AT fun­ciona como fundamento y como telón de fondo para el NT. Allí están las bases del evangelio. Los autores del NT no sólo presentan a Jesús como el cumplimiento de las profecías del AT; también dicen que la vida y la enseñanza, así como la muerte y resurrección, de Jesús única­mente se pueden entender a la luz del AT. Las Escrituras hebreas son el contexto que permite comprender el evangelio.
  • Por otra parte se está diciendo que el NT es el punto culminante de la revelación de Dios que empieza en el AT. Como dice el autor de Hebreos: "Dios, habiendo hablado muchas ve­ces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo..." (He. 1:1,2). La venida de Jesús es aquella pieza del rompe­cabezas que completa el cuadro, el nudo que ata los cabos sueltos del AT. Justamente por ser la culminación de las Escrituras Hebreas, el evangelio de Jesús echa luz sobre muchos aspectos del AT. Además los autores del NT leen el AT a partir de su cumplimiento en Je­sús, porque en él se revela a cabalidad todo lo que Dios comenzó a hacer desde el llamado de Abraham.

La palabra "teología" puede suscitar reacciones va­riadas, pero al tratar de mostrar la coherencia de la revelación bíblica se está haciendo teología bíblica.

Donner Theo_El texto que interpreta al lector_SBC_2009_ pp.17-24

La lectura de la Biblia

El bestseller que no se lee

La Biblia sigue siendo un bestseller. Por el In­ternet se puede acceder a estadísticas impresionan­tes de ventas de Biblias en el mundo... Lo curioso es que mucha gente tiene la Biblia pero no la lee. Según algunos estudios de la gente que tiene Biblia en casa sólo la cuarta parte dice también leerla. Es de supo­ner que esto no se debe a una falta de interés. Parece más bien que muchos se sienten perplejos ante este texto. Desean conocerlo, pero no saben por dónde empezar...

¿Por qué se lee la Biblia?

Para la mayoría de los cristianos, la Biblia sigue jugando un papel importante en su vida. Muchos tienen una práctica regular de lectura per­sonal y vienen al texto para escuchar la voz de Dios. También es cierto que algunos descubren las ideas más exóticas y extrañas en su lectura. Esto no es nada nuevo y se ha dado a lo largo de la historia de la iglesia...
El reto de este estudio es presentar el conteni­do de la Biblia en una forma tal que resulte asequible a cualquier persona que la mira como parte esencial de su fe, sin importar la iglesia o denominación con la cual se identifica. Si se logra este objetivo, es una manera de afirmar que la Iglesia de Cristo es mucho más grande que la congregación, parroquia y estruc­tura institucional a la cual pertenecemos.
No todos los que leen la Biblia lo hacen como miembros de una iglesia, pero sí es cierto que todo lector, al acercarse al texto, se ve confrontado con una decisión: el texto le presenta a un Dios crea­dor; le dice que es pecador, que está bajo el juicio de Dios y que existe un solo camino para reconci­liarse con su hacedor. Por tanto el lector tiene que decidir, desde un principio, si está dentro o fuera de esta historia, si acepta que este texto es un es­pejo que lo confronta con su propia realidad o si no es más que un texto religioso de antaño que reco­ge unas ideas rebuscadas que ya no son aceptables para una persona culta.

Desde adentro o desde afuera

Esto se puede ver como la diferencia entre leer la Biblia "desde adentro" o "desde afuera". La me­jor ilustración sería el caso de una carta de amor: habrá una diferencia importante entre la persona que la lee como comunicación de su amante y cual­quier otra persona que llegue a leer la carta.

  • En el caso de la Biblia, es posible estudiarla "desde afue­ra" como otro texto religioso, a la par del Corán, los libros védicos u otras escrituras sagradas. 
  • Por otro lado, leer la Biblia "desde adentro" es verse a uno mismo como parte del relato. Esto significa que uno viene al texto no sólo para leerlo, sino también para dejarse leer por el texto. 

 Dice Santiago: "El que solamente oye el men­saje, y no lo practica, es como el hombre que se mira la cara en un espejo; se ve a sí mismo, pero en cuanto da la vuelta se olvida cómo es." (Stg. 1:23 y 24 DHH).

La Biblia es esa palabra que interpreta al lec­tor. Le dice cómo es y cómo puede ser. Le dice cuál es su problema y cuál es la solución.

Donner Theo_El texto que interpreta al lector_SBC_2009_ pp.15-17

Versiculitis - Uso y abuso de la Biblia – Milton Acosta

  • En una ocasión un hijo con emoción le cuenta a su padre cómo había “volado” por los aires al golpear una ola y ser expulsado de una goma tirada por una lancha con motor de seis cilindros y 3.500 cm3; el papá le respondió, “es cierto que Dios nos cuida, pero no debemos abusar.” 
  • Otra historia cuenta de un individuo que de manera arrogante desafió una serpiente venenosa porque la Biblia dice: “aplastarás al león y a la víbora; pisarás fieras y serpientes, y nada te pasará” (Salmo 91:13–14); pues resulta que la serpiente lo mordió y el tipo se murió. 
  • Hubo otro caso en el que una persona le dijo a otra: “lánzate desde este edificio, porque la Biblia dice que Dios mandará a sus ángeles para que te sostengan en sus manos y tus pies no tropiecen contra piedra alguna...”
Los tres casos son de la vida real. Al primero, un joven llevado por la emoción del momento, no le pasó nada por la misericordia de Dios; al segundo ya sabemos lo que le pasó por la arrogancia y porque la serpiente tal vez no había leído el salmo 91.

La historia de la Biblia en español - Sugel Michelén

Actualmente podemos ir a una librería y encontrar diversas versiones de la Biblia en español, y en una enorme variedad de formatos. Pero hubo un tiempo en que esto era un grave delito, por cuanto los reyes católicos de España, Fernando e Isabel, habían prohibido terminantemente la traducción de la Biblia al castellano.
Alfonso de Castro, en su libro “Tratado de las Herejías”, escrito en 1534, dice: “Hay que alabar con toda justicia el edicto de los esclarecidos y católicos reyes de España… por el que prohibieron bajo severísimas penas que nadie tradujera los libros sagrados a la lengua vulgar o que nadie retuviera lo traducido por otro con cualquier autorización”.

Esta prohibición sería ratificada por la Iglesia Católica, que en el índice de libros prohibidos por Paulo IV y en el español del inquisidor Valdés (ambos publicados en 1559) se prohíbe explícitamente la lectura de la Palabra de Dios en el idioma vulgar o en otro cualquiera “como no esté en hebraico, caldeo, griego o latín”. Ese veto sería ratificado en el Concilio de Trento unos años más tarde.

La Biblia y la sexualidad - Juan Stam

Desde su primera página, la Biblia insiste en el valor positivo de toda la creación material. Según el primer relato de la creación (Génesis 1:1-2:4a), siete veces Dios declara “bueno” el mundo material que va creando (la luz 1:3; tierra y mar 1:10; vegetación 1:12; astros 1:18; peces y aves 1:21; animales 1:25; humanidad 1:31). La última, después de la creación del ser humano, califica “todo lo que había hecho” Dios como “bueno en gran manera”. Frente a mitologías contemporáneas que atribuían el origen del mundo a pleitos y caprichos de los dioses, o filosofías antiguas que despreciaban la materia y el cuerpo, la tradición hebrea afirmaba enfáticamente lo bueno de la realidad creada.

Esta afirmación de la materia y del cuerpo se refleja a través de las escrituras hebreas en la franqueza y la naturalidad con que tratan los temas biológicos y las funciones fisiológicas, tanto que nuestros modernos traductores a veces lo encubren con eufemismos menos chocantes a la sensibilidad occidental. Se expresa, también, en una muy simpática anécdota del Talmud. Parece que un día el Rabí Hilel estaba enseñando a sus discípulos y se le vino la necesidad urgente de ir al baño. Cuando pidió permiso de ausentarse, sus discípulos, un poco picarescos, le preguntaron, “¿Y a dónde te diriges?” Su respuesta los sorprendió: “Voy a cumplir un precepto divino”. “¿Eso es un precepto divino?”, le preguntaron. Y contestó: “Sí, el de cuidar el cuerpo”, porque Dios lo creó y lo declaró bueno.

La adoración y la Biblia: Algunas consideraciones bíblico-teológicas - Miguel Angel Darino

Se ha dicho, y con acierto, que la adoración es la razón de ser de la Iglesia de Cristo. W. T. Conner escribió: "El primer negocio, pues, de la iglesia no es la evangelización, ni las misiones, ni la benevolencia; es la adoración. La adoración a Dios en Cristo, debería estar en el corazón de todo lo que la iglesia hiciera. Es el resorte principal de toda la actividad de la iglesia". Esto concuerda con la revelación bíblica donde se nos dice muy enfáticamente que la iglesia existe "para la alabanza de Su gloria" (Efesios 1:6)

La iglesia, por otro lado es llamada a rendir una liturgia (Adoración) continua a Dios, que es camino hacia el crecimiento espiritual, tanto personal como corporativo (Romanos 12:1-2, I Pedro 2:9-10). Personal porque el trato primario de Dios es a nivel individuo y corporativo porque la experiencia de adoración involucra no sólo aspectos psicológicos, sino sociales, culturales e históricos. Estas dos cosas son inseparables. Muchas veces la vida litúrgica, es decir, la práctica cultual de nuestro pueblo no es una manifestación de la realidad de la vida, sino que se reduce a un conjunto de prácticas religiosas separadas de la realidad, que no son otra cosa que una artificiosidad, es decir, solamente una actividad que realizamos por costumbre. Se pierde muchas veces de vista el hecho de haber sido llamados para vivir "para alabanza de su gloria". No debiéramos adorar para mantener una actividad en la iglesia, ya que esto estaría colocando la actividad como el asunto de primer orden y la adoración como secundaria. Primordialmente la adoración es nuestro reconocimiento de lo que Dios es; es nuestra respuesta por amor y no por el bien que El nos pueda hacer.

La Biblia y la cultura postmoderna - Víctor Rey

Siendo “siervos de la Palabra de Dios”, como decían los Reformadores, el exegeta se pone entre el Señor que habló ayer y habla hoy, y la comunidad de fe, aquí y ahora, espera oír y obedecer el mensaje de Dios para su pueblo. El exegeta asume, en nombre de la comunidad de fe y en solidaridad humilde con ella, la tarea de escuchar la Palabra de Dios. Y asume, en nombre del Señor y llamado por él, la tarea de proclamar hoy esa palabra liberadora para el hombre y la mujer.

LA MODERNIDAD
La modernidad da luces para entender la postmodernidad. La confianza del hombre moderno en sus capacidades genera un nuevo paradigma antropocéntrico: la razón se torna autónoma, el hombre puede caminar sin necesidad de tutela alguna porque su racionalidad le permite iluminar todos los aspectos de su vida para lograr la felicidad y el bienestar social.
Sus logros son las ciencias, la técnica, las organizaciones, las instituciones, la planificación, la intervención en la naturaleza, las grandes utopías.

“La Nueva Versión Internacional y las Teorías de Conspiración.” - Gary Shogren

La persona hispanohablante puede escoger de varias versiones excelentes del Nuevo Testamento. Ellas se pueden dividir en dos grupos. Primero, las versiones basadas en el llamado Textus Receptus: las varias ediciones de la Reina-Valera de 1909, 1960 and 1995; en inglés, el famoso King James Version y la New KJV. Segundo, las versiones basadas en el llamado texto crítico. Estas incluyen la Nueva Versión Internacional (NVI; y su contraparte inglesa, la New International Version), Dios Habla Hoy, la católica Biblia de Jerusalén, La Biblia de las Américas, la Biblia en Lenguaje Actual y la Reina-Valera Actualizada/Reina-Valera Textual.

Aprecio la confusión que la gente experimenta cuando llega a leer una versión que no es la Reina-Valera, para descubrir que algunas palabras o frases son diferentes, que algunas palabras o frases faltan, y que hay muchas referencias en notas de pie a “otros manuscritos”. Yo mismo tuve esta experiencia como adolescente cuando al empezar a usar la New American Standard Version en inglés (su contraparte es La Biblia de las Américas) en vez de la King James Bible que siempre había leído anteriormente.

La Biblia se sostiene por sí misma - Francis A. Schaeffer

A menudo la gente me dice: «¿Cómo es posible que Ud. parece poder comunicarse con todas esas personas tan alejadas de nosotros? Parece Ud. capaz de hablar de tal manera que ellas entienden lo que Ud. les dice, incluso cuando no lo aceptan». Debe de haber un buen número de razones para que ésto suceda así; pero, una de ellas, es que trato de llevar a esta gente a considerar la totalidad del sistema bíblico y su verdad sin apelar a la autoridad ciega. Es decir: como si creer significara creer simplemente porque nuestras familias creen, o como si el intelecto no tuviera nada que ver en esta cuestión. No, no apelo a esta autoridad ciega, sino a la verdad de la Biblia.

De esta manera llegué a ser yo un cristiano. Crecí en una iglesia de teología «liberal» (modernista), y llegué a la conclusión de que la única respuesta, si hacía caso a lo que allí oía, era el agnosticismo o el ateísmo. Sobre la base de la teología liberal, creo que jamás hice una decisión más lógica en toda mi vida. Me convertí en un agnóstico, y comencé a leer la Biblia por primera vez, con el objeto de compararla con ciertos aspectos de la filosofía griega. Hice esto honestamente, dado que había abandonado lo que yo creía era cristianismo; pero nunca antes había leído toda la Biblia, del principio al fin. En el período de unos seis meses, me convertí en cristiano porque me convencí de que la respuesta completa que la Biblia presenta era ella sola suficiente para los problemas que yo entonces me planteaba; suficiente, además, de una manera realmente interesante e inteligente.

Siempre he tenido la tendencia de pensar visualmente, así que he considerado mis problemas como pelotas lanzadas al aire. Entonces, yo no conocía tantos problemas básicos del pensamiento humano como ahora. Pero, lo que me fascinaba (y me fascina) era que, cuando yo acudía a la Biblia, me encontraba con que a los problemas no se les eliminaba —a la manera de un arma anti-aérea que fuera disparando contra las pelotas reventándolas— sino que eran despachados de una manera mucho más fascinante. La Biblia resolvía —y resuelve— los problemas en el sentido de que, pese a mis limitaciones, yo podía permanecer de pie como agarrando un cable con mi mano y en el que todos los problemas se relacionaban unos con otros, como en un sistema, dentro del trasfondo de lo que la Biblia dice que es verdad. Una y otra vez, he visto repetida mi experiencia personal. Es posible tomar el sistema que enseña la Biblia, bajarlo hasta el mercado de las ideas y dejar que se mantenga firme y hable por sí mismo.

Génesis en el tiempo y el espacio - Francis A. Schaeffer

Ediciones Evangélicas Europeas. 1972(1974 ed. español). 171p.

La batalla para conseguir una comprensión cris­tiana del mundo está siendo librada en varios frentes. El estudio bíblico en general no es el menor de ellos, y en especial la cuestión de cómo deben ser leídos los primeros capítulos de la Biblia. Los comentarios de ciertos autores modernos sobre el libro de Génesis tienden a tratar los primeros once capítulos como relatos no históricos.

¿Un problema para la Sola fide en Romanos 10:10?

Si, todos sabemos que este versículo ha sido utilizado para cosas que no tienen absolutamente nada que ver con la intención del apóstol. Creo que no hace falta explicar que este versículo para nada autoriza la práctica de la iglesia evangélica promedio de recitar una “oración del pecador” para ser salvo; siendo que, en el mismo texto, la confesión no es apuntada hacia Dios en primer lugar, y en segundo lugar, se nos dá el contenido de dicha confesión: “Jesús es el Señor”. Punto.

Sin embargo, los que amamos la Palabra de Dios, y creemos que la Teología Reformada de Justificación por Fe sola es absolutamente bíblica, nos hayamos en un dilema. En este contexto, ¿qué lugar tiene la confesión? Normalmente, decidimos escaparnos del problema diciendo que, esa es sólo la evidencia de que ya fuimos salvos. Siempre me oculté bajo esa interpretación. Pero leo el pasaje, y no parece decir eso. ¿Qué hacer? ¿Se halla comprometida la justificación por fe SOLA? Quiero compartir, por medio de este muy breve comentario, cuál creo que es la interpretación correcta; respetando las doctrinas de la Biblia- especialmente, aquella de la justificación a través de la fe sola-, pero también siendo fieles y sinceros al texto...

Leer más en Cristiano Hoy.
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¿Jehová, Yahvé, Señor…? - Edesio Sánchez Cetina

Para quienes hemos nacido en la tradición evangélica y pertenecemos a las generaciones que crecieron con la Reina-Valera 1909 ó 1960, leer o decir «Jehová» para referirnos al nombre especial y singular del Dios del Antiguo Testamento es algo normal. Sin embargo, a partir de la década de los setenta, con la aparición de nuevas traducciones y versiones castellanas, los lectores de la Biblia han descubierto, unas veces con inquietud y otras con sorpresa, que «Jehová» no es la única manera de escribir ese nombre especial de Dios. Tomemos como ejemplo cuatro de las versiones más recientes de la Biblia: Nueva Biblia de Jerusalén (1998), La Biblia *Latinoamérica (1995), Nueva Versión Internacional (1999) y Dios habla hoy (1994).

Leer más en Sociedades Bíblicas Unidas.

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Cómo interpretar la Biblia - Chuy Olivares

¿Se ha dado usted cuenta de lo común que resulta escuchar en la iglesia de nuestro tiempo todo tipo de herejías, blasfemias y falsas doctrinas? ¿Se ha preguntado por qué ocurre esto? En algunos casos, ciertamente, se enseñan falsedades deliberadamente. Pero en otros casos la razón es una deficiente, escasa o nula formación en el estudio de la Biblia que conduce a interpretar equivocadamente las Escrituras.
Interpretar la Biblia no es sólo asunto de “revelación”. Requiere estudio y un cabal entendimiento de los textos. Hay reglas para ello. Si las seguimos, evitaremos deslices en el entendimiento de la Palabra. Para manejar un automóvil no sólo es necesario tener el vehículo y una licencia de conductor: la persona debe conocer las leyes de tránsito y respetarlas. Para interpretar las Escrituras no basta tener una Biblia y leerla, es necesario utilizarla bien y saber interpretarla

Leer más en el blog de Chuy Olivares - Estudios Bíblicos
Introducción
¿Nos mandó Jesús a atar demonios?
Primeras tres reglas de interpretación bíblica

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