Mostrando entradas con la etiqueta Humanismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Humanismo. Mostrar todas las entradas

La posmodernidad y su efecto en las iglesias evangélicas latinoamericanas - José Pacheco

Desde el génesis de la iglesia cristiana en el siglo I, de Constantino, gestor de una religión de estado e institucional, del sistema económico feudal de la Edad Media, de la edad de las luces del Renacimiento y la Ilustración, hasta lo que hoy se vislumbra como la modernidad tardía o posmodernidad, la iglesia ha sido desafiada a dar respuesta de su fe.

En todo tiempo y circunstancia, la zozobra e incertidumbre han confrontado a la iglesia de Jesucristo. Las persecuciones sean físicas o intelectuales, los embates militares y políticos, la exclusión y hasta la condena de las sociedades, la han hecho reflexionar, reevaluar y reorientar su existencia. Ha sido enemiga de muchos, socia de una cuantos, pero siempre protagonista desde el centro del poder político, económico y social, o bien, desde la periferia, como una voz de protesta profética a un mundo siempre en tensión y crisis. Cumpliéndose así cabalmente las palabras del Señor Jesucristo: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros (Jn. 15:18). Y también cuando dijo: “vosotros sois la luz del mundo…la sal de la tierra” (Mt. 6:13-14).

Esta relación dual de la iglesia, inserta en el mundo, es el resultado y la expresión de su doble naturaleza, la cual es humana-divina, lo que le produce algunos problemas para la misma. Porque a medida que la iglesia permite que su naturaleza divina se exprese como luz y sal, irá descubriendo que ella misma está en conflicto con el mundo. Un mundo sumido en crisis tan severas, que en palabras de Maston: “la sucesión de crisis ha llegado a ser constante y perpetua, tanto que, los hombres están llegando a aceptar como normal”. 1

La era de la paz personal - Francis A. Schaeffer

El pensamiento humanista moderno se ha desmoronado en muchas formas hasta que, en un cierto punto de la historia que yo lo colocaría en el principio de la década del 60, las personas oyeron este tipo de mensaje, llegando a ellas de todas partes absolutamente, cuando leía libros de filosofía o cuando asistía a museos de arte, o escuchaba música o leía una novela moderna, o asistía al cine filosófico, era siempre lo mismo. Y eso es que, en una base humanista la razón conduce a la desesperación, a ninguna respuesta, y las personas deben tratar de encontrar soluciones en el área de la «sin razón». Llevó a las personas al punto donde no había ningún valor fijo para nada, estos habían desaparecido y la gran mayoría de las personas habían llegado al punto donde sólo tenían horrendos valores, horribles valores: «paz personal y la afluencia».

Ahora, como vamos a usar estos términos una y otra vez durante este episodio, déjennos definirlos cuidadosamente y les rogamos poner mucha atención. Escuchen: cuando usamos el término «paz personal» nos referimos al deseo del hombre que significa: «Deseo que me dejen sólo y no me interesa lo que le pase al hombre del otro lado de la calle o del otro lado del mundo. Quiero que mi estilo de vida no sea perturbado». «Sin considerar lo que significaría, incluso para mis propios hijos y mis nietos». Eso es para mí «paz personal». La afluencia significa «cosas, cosas, cosas», siempre más cosas, y el éxito: la abundancia de cosas.

¿Humanismo o Cristianismo? - Paris Reidhead

El cristianismo dice: El fin de todo ser humano es la gloria de Dios. El humanismo dice: El fin de todo ser humano es la felicidad del hombre. Uno nació en el infierno: la deificación del hombre. El otro nació en el cielo: la glorificación de Dios.

Este postulado filosófico que establece que el fin de todo lo que existe es la felicidad humana ha sido cubierto con términos evangélicos y doctrinas bíblicas… hasta Dios reina en los cielos para la felicidad del hombre… Jesucristo se encarnó por la felicidad del hombre… todos los ángeles existen y todo es para la felicidad del hombre… Te declaro que todo eso es anti-cristiano.

¿No es el hombre feliz? ¿Está buscando Dios que el hombre sea feliz? ¡SÍ! Pero es un sub-producto y no el producto principal.