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La confusión es el factor que hace trizas la fe

Todos los seres humanos somos iguales. Permítame decirlo otra vez: Decir que siempre comprenderemos lo que Dios hace y cómo nuestro sufrimiento y nuestras desilusiones son parte de su plan, es tener un concepto equivocado de la Biblia. Tarde o temprano, la mayoría de nosotros llegaremos a encontrarnos en una situación en la que pareciera que Dios ha perdido el control, o el interés, en lo que está sucediendo. Esta idea sólo es una ilusión, pero tiene consecuencias peligrosas para nuestra salud espiritual y mental. Lo curioso del caso es que no son el dolor y el sufrimiento los que causan el mayor daño. La confusión es el factor que hace trizas la fe.

El espíritu humano es capaz de resistir una enorme cantidad de aflicciones, incluso el encontrarse ante la perspectiva de la muerte, si las circunstancias tienen sentido. Muchos mártires, prisioneros políticos y héroes de la guerra han ido a sus tumbas con gusto y llenos de confianza.

En contraste, los cristianos que se sienten confundidos y desilusionados con Dios, no tienen ese consuelo. Es la ausencia de significado lo que hace que su situación sea intolerable. Al encontrarse en esa condición, su depresión causada por una enfermedad inesperada o la trágica muerte de un ser querido, realmente puede ser más intensa que la experimentada por el incrédulo que ni esperaba ni recibió nada. No es raro el escuchar a un cristiano, que se siente confundido, expresar enorme inquietud, ira o incluso blasfemias. Este individuo confuso es como una niñita a la que su padre divorciado le ha dicho que va a ir a verla. Cuando su padre no lo hace, ella sufre mucho más que si él nunca se lo hubiera dicho.

La palabra clave, en relación con esto, es expectativas. Son ellas las que preparan el camino para que suframos una desilusión. No existe una angustia mayor que la que una persona experimenta cuando ha edificado todo su estilo de vida sobre cierto concepto teológico, y que luego éste se derrumbe en un momento de tensión y dolor extraordinarios. Una persona en esta situación, se enfrenta con la crisis que ha sacudido su fundamento.

Entonces.. tendrá que hacerle frente a la angustia del rechazo. El Dios a quien ha amado, adorado y servido, parece estar callado, lejano y despreocupado en su momento de más necesidad.

Dobson James. Cuando lo que Dios hace no tiene sentido. Unilit, 1993. pp21-22

Cuando las circunstancias no tienen sentido

Lamentablemente, muchos jóvenes creyentes, y también algunos más viejos, no saben que habrá momentos en la vida de cada persona, cuando las circunstancias no tienen sentido, cuando nos parece que lo que Dios ha hecho no tiene sentido. Este es un aspecto de la fe cristiana del cual no se habla mucho.
Tenemos tendencia a enseñarles a los nuevos cristianos las porciones de nuestra teología que son atractivas a la mente secular. Por ejemplo, Campus Crusade for Christ [Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo], (un ministerio evangelístico al cual respeto mucho), ha distribuido millones de folletos titulados: "Las cuatro leyes espirituales". El primero de esos cuatro principios bíblicos dice: "Dios le ama y tiene un plan maravilloso para su vida". Esa declaración es totalmente verdadera. Sin embargo, da a entender que el creyente siempre comprenderá ese "plan maravilloso", y que lo aprobará. Eso podría no ser cierto.

  • Para algunas personas, tales como Joni Eareckson Tada, el "plan maravilloso" significa vivir en una silla de ruedas como una cuadriplégica.
  • Para otras significa una muerte prematura, pobreza o el desprecio de la sociedad.
  • Para el profeta Jeremías, significó ser arrojado en una cisterna.
  • Para otros personajes bíblicos significó su ejecución.

Sin embargo, aun en las más terribles de las circunstancias, el plan de Dios es maravilloso, porque finalmente, "a los que aman a Dios" todas las cosas que estén en armonía con su voluntad "les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados" (Romanos 8:28).

El doctor Richard Selzer es un cirujano y uno de mis autores favoritos. El escribe las descripciones más hermosas y compasivas de sus pacientes y de los dramas humanos con que los mismos se enfrentan. En su libro titulado: Letters to a Young Doctor [Cartas para un joven doctor], dijo que la mayoría de nosotros parecemos estar protegidos durante algún tiempo por una membrana imaginaria que nos protege del horror... De la misma manera en que el sistema inmunológico nos protege de la presencia invisible de las bacterias dañinas, esta membrana mítica nos protege de las situaciones que ponen en peligro nuestra vida. Desde luego, no todos los jóvenes tienen esta protección.. Pero la mayoría de ellos están protegidos, y no se dan cuenta de esto. Entonces, a medida que pasan los años, un día ocurre. Sin ningún aviso, la membrana se rasga, y el horror penetra en la vida de la persona o en la de uno de sus seres queridos. Es en ese momento que una crisis teológica se presenta inesperadamente.

  • ¿Qué es lo que estoy sugiriendo?
  • ¿Que nuestro Padre celestial no se preocupa por sus vulnerables hijos o no se interesa en ellos?
  • ¿Que se burla de nosotros, los simples mortales, como si fuéramos parte de alguna broma cósmica, cruel?

Es casi una blasfemia el escribir tales disparates. Cada descripción de Dios que se hace en la Biblia , lo presenta como infinitamente amoroso y bondadoso, cuidando tiernamente a sus hijos terrenales, y guiando los pasos de los fieles.

  • El dice que "pueblo suyo somos, y ovejas de su prado" (Salmo 100:3).
  • Su gran amor por nosotros le movió a enviar a su Hijo unigénito como sacrificio por nuestro pecado, para que pudiéramos escapar del castigo que merecemos. El hizo esto "porque de tal manera amó al mundo" (Juan 3:16).
  • El apóstol Pablo lo expresó de la siguiente manera: "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida , ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 8:38-39).
  • Isaías nos comunicó este mensaje enviado directamente por nuestro Padre celestial: " No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia" (Isaías 41:10).

No, el problema no tiene nada que ver con el amor y la misericordia de Dios. Sin embargo, el problema persiste.

Dobson James. Cuando lo que Dios hace no tiene sentido. Unilit, 1993. pp18-20

"¿Por qué ha permitido Dios que me ocurra esto a mí?

...ejemplos de aflicciones y sufrimientos inexplicables podrían llenar los estantes de la biblioteca más grande del mundo, y cada persona sobre la faz de la tierra, podría contribuir con sus propias ilustraciones. No es fácil el racionalizar las guerras, el hambre, las enfermedades, los desastres naturales y las muertes prematuras. Pero las desdichas de esta clase, en gran escala, a veces inquietan menos a la persona que las circunstancias con que nos enfrentamos personalmente cada uno de nosotros. ¡Cáncer, insuficiencia renal, enfermedades cardíacas, síndrome de muerte infantil repentina, parálisis cerebral, mongolismo, violación, soledad, rechazo, fracaso, infertilidad, viudez! Estas, y un millón de otras fuentes de sufrimiento experimentado por los seres humanos, plantean preguntas inevitables que inquietan el alma. 
"¿Por qué ha permitido Dios que me ocurra esto a mí?" Esta es una pregunta a la que todos los creyentes, y muchos incrédulos, se han esforzado por contestar. Y contrario a lo que las enseñanzas de algunos cristianos en ciertos círculos, típicamente, el Señor no se apresura en explicar lo que él está haciendo. Si usted cree que Dios tiene la obligación de explicarnos su conducta, usted debiera examinar los siguientes pasajes de la Biblia: 

  • Salomón escribió en Proverbios 25:2: "Gloria de Dios es encubrir un asunto..."
  • Isaías 45:15, declara: "Verdaderamente tú eres Dios que te encubres..."
  • En Deuteronomio 29:29 (LBLA), leemos: "Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios..."
  • Eclesiastés 11:5, proclama: "Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas".
  • Isaías 55:8-9 (LBLA), enseña: "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, declara el Señor. Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos".

Desde luego, la Biblia nos dice que nosotros carecemos de la capacidad para comprender la mente infinita de Dios o la manera en que él interviene en nuestras vidas. Qué arrogantes somos cuando pensamos lo contrario. Tratar de analizar su omnipotencia es como si una ameba tratara de comprender el comportamiento del ser humano.
Romanos 11:33, indica que los juicios de Dios son "insondables", y sus caminos "inescrutables". Una manera de hablar parecida a ésta, la encontramos en 1 Corintios 2:16 (LBLA), donde dice: "Porque ¿quién ha conocido la mente del Señor, para que le instruya?"
Por supuesto, a no ser que Dios escoja explicarnos su comportamiento, lo cual no suele hacer, sus motivos y propósitos están fuera del alcance de nosotros los seres mortales. Lo que esto quiere decir, en términos prácticos, es que muchas de nuestras preguntas, especialmente las que empiezan con las palabras por qué, tendrán que quedarse sin respuesta por ahora.

El apóstol Pablo se refirió al problema de las preguntas sin contestar, cuando escribió: "Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido" (1 Corintios 13:12). Pablo estaba explicando que no tendremos el cuadro completo hasta que estemos en la eternidad. De ahí se deduce que debemos aprender a aceptar nuestra comprensión parcial.

Dobson James. Cuando lo que Dios hace no tiene sentido. Unilit, 1993. pp16-18